Himno

Eres, Madre Dolorosa,
roca firme junto al Hijo
que se entrega por amor.

Fruto excelso levantado,
en el árbol nos redime,
traspasado de dolor.

Madre llena de amargura,
ojos de mirar el llanto
con que llora el corazón.

Los que clavan a tu Hijo
han clavado en ti primero
una espada de aflicción.

———-largo———-
Oh dolor que tanto hieres,
hiere entero y dame vida.
Ponle fin a mi dolor.

Pues ya duerme el Hijo amado,
sólo quiero darle alcance,
fruto sazonado en flor.

De su cuerpo destrozado
vedme a solas con mi pena,
grande como el Padre Dios.

No he perdido mi camino,
se han llevado mi tesoro,
Sol que en sombra se ocultó.

He causado, Madre santa,
tu dolor y el tu Hijo:
me confieso pecador.

Quiero amarle en mis hermanos
y servir hasta la muerte
a Jesús, mi redentor.

Nuevos hijos condenados,
despreciados y perseguidos
dan la vida en esa cruz.

Si clamé por su condena,
quiero compartir con ellos
los dolores de Jesús.
————fin largo————

Sin defensa, sin justicia,
como oveja al matadero,
a la muerte se entregó.

Sin figura, sin belleza,
despreciado de los hombres
nuestros crímenes llevó.

Madre Santa Dolorosa,
en su sangre vino al mundo
la semilla de la paz.

Que los hombres queden libres
de mentira y de pecado
y reciban su bondad.

¡Oh cruz, única esperanza,
donde Dios salva a los hombres
llenos de debilidad!

¡Árbol de copiosos frutos,
donde nace a nueva vida
una nueva Humanidad!

Madre santa dolorosa,
que la sangre de tu Hijo
nos alcance su perdón.

Que el fluir de su costado
nos devuelva la esperanza,
nos renueve el corazón. Amén. Amén.

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